De turismo por les cuenques

  LA VOZ DE ASTURIAS
Hubo un tiempo en que el carbón teñía las cuencas mineras, un tiempo en el que el polvo negro y fino impedía ver muchas de las maravillas que en forma de iglesia, torre, castillo, casa, palacio o paisaje se escondían en las comarcas del Nalón y del Caudal. Hoy se puede decir que las cuencas son BICs y monumentales y es que ocho de los diez concejos de estas zonas cuentan con elementos declarados Bien de Interés Cultural o Monumento Natural. En total, se contabilizan en la actualidad 42 protecciones, de las cuáles una veintena se declararon en la década de los 90 y otras 14 desde el año 2000. A día de hoy, la Dirección General de Patrimonio del Principado tiene otros tres expedientes en marcha de elementos de las cuencas que se considera son dignos de protección.Las figuras de protección, tanto Bien de Interés Cultural como Monumento Natural, suponen un importante reconocimiento puesto que sólo se catalogan así los bienes más relevantes del Patrimonio Cultural, además de estar en un régimen de protección y conservación elevado para garantizar su preservación en el tiempo. Pero también conlleva ganar en interés turístico, y es que estos bienes atraen en muchos casos el interés de los visitantes de las cuencas, que se rinden por centenares ante maravillas como la Ermita de Santa Cristina de Lena u otros elementos del patrimonio minero, como puede ser el pozo San Luis de La Nueva.Sin duda, la joya de la corona de las comarcas mineras es la Ermita de Santa Cristina de Lena, que fue declarada BIC un 24 de agosto de 1885, cuando las publicaciones aún se hacían en Gaceta. Unos meses antes se había aplicado la misma declaración a la Iglesia de San Miguel de Lillo, a la Iglesia de Santa María del Naranco o a la Colegiata de Nuestra Señora de Covadonga, en el ámbito regional, un ámbito en el que el primer Bien de Interés Cultural fue la Torre del Castillo de Llanes, cuya declaración se publicó en el citado medio el 13 de noviembre de 1876. Pero, volviendo a las cuencas, el podio de BICs más antiguos se completa con la iglesia de Santa Eulalia de Ujo (Mieres), declarada en junio de 1923 y la Iglesia Parroquial de San Juan de Llamas (Aller) en marzo de 1963.El concejo allerano es, precisamente, el primero que tuvo un mayor número de bienes de interés declarados. A la Iglesia de San Juan de Llamas (1963) se sumaron la Iglesia de Santibáñez de la Fuente del Río Mera (1972), la Iglesia Parroquial de San Féliz de El Pino (1973), el Castillo de Soto y entorno (1975) y la Iglesia de San Vicente de Serrapio (1983). En la actualidad, este concejo tiene en tramitación la declaración del Campo de la Iglesia vinculado a la Iglesia de San Juan de Santibáñez, cuyo expediente se incoó en septiembre de 2014. Además, Aller estará afectado también por la declaración de La Carisa y es que, según han explicado fuentes de la Consejería de Educación y Cultura, en la actualidad está incoado el expediente de la Ruta de la Plata, expediente que se ampliará para incluir La Carisa, que también coge territorio del vecino concejo de Lena. Por otro lado, el municipio de Aller cuenta con dos elementos catalogados como Monumento Natural: el tejo de Santibáñez de la Fuente (1995) y las Foces de El Pino (2001).En número de BICs gana Mieres. Este concejo tiene nueve elementos catalogados y uno en tramitación. Se trata del Poblado Minero de Bustiello. El marzo de este mismo año, el Consejo de Patrimonio Cultural de Asturias autorizaba iniciar los trámites, aunque por el momento no se ha incoado el expediente para que el conjunto sea Bien de Interés Cultural. Por tanto, el último BIC que ha conseguido el municipio mierense fue el Pozo Santa Bárbara, a principios de 2010. Es decir, casi 90 años después de la declaración como BIC de la Iglesia de Santa Eulalia de Ujo (1923). Fue en 1995 cuando este concejo de la comarca del Caudal consiguió la mayoría de sus BICs. En el mismo mes de marzo de ese año se catalogó como tal el Palacio del Valletu, en Valdecuna; el Palacio del Vizconde de Heredia (Villarejo), el Palacio de Abajo, en Cenera; el Palacio de Arriba, en Cenera; la Casa Duró, en Mieres; y el Santuario de los Mártires Cosme y Damián, en Insierto. El Palacio del Marqués de Camposagrado, en Mieres, consiguió la declaración a mediados de 2004.El municipio cabecera de la comarca del Nalón, Langreo, es el siguiente que cuenta con más elementos en el listado de BICs de las cuencas. Al igual que Mieres, la mayoría se declararon en el año 1995: la Torre de La Quintana y la casa anexa; la Iglesia de San Esteban; el Asilo Hogar Virgen de El Carbayo y Capilla; y la Casa de los García Bernardo, todos ellos en Ciaño. De ese mismo año son también el Palacio de Camposagrado y la Torre de Villa, en Riaño. Tres años antes se había declarado la Ermita de Nuestra Señora del Carbayo, y ya en marzo de 2013 se catalogó como Bien de Interés Cultural el Pozo San Luis de La Nueva, que por estar enmarcado en el Ecomuseo del Valle de Samuño recibe miles de visitantes al cabo del año.Como se decía anteriormente, Lena es el municipio con el primer Bien de Interés Cultural declarado de las cuencas: la Ermita de Santa Cristina de Lena (1885), que un siglo después de su catalogación como BIC fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, siendo el único con tal referencia en las cuencas; y en 2009 se incluyó el entorno de protección de la iglesia también como BIC. La Iglesia de San Martino de Villallana entró en el listado en febrero de 1982, y en 2006 lo hizo la Casa de Vital Aza, en Pola de Lena; y la Casa Rectoral, Capilla y Puente, de la localidad lenense de Puente de Los Fierros.Morcín es el concejo que tiene el cuarto BIC más antiguo de las cuencas. Se trata de la Torre de Peñerudes, que fue declarada en marzo de 1965. En la década de los 90 se incluyó en el listado la Ermita de La Magdalena y la Ermita de Santiago, en El Monsacro (1992) y, posteriormente, en 2013 el Abrigo de Entrefoces y el Entorno de Protección de La Cueva de Entrefoces, en La Foz.Los tres concejos del Alto Nalón se reparten los cinco BICs que completan el listado y los tres elementos que son Monumento Natural. Dos y dos tiene el municipio de Caso. En 2006 y 2014, respectivamente, entraban en la lista de Bienes de Interés Cultural la Iglesia de Santa María de Tanes y la Iglesia de Santa Cruz La Real de Caleao; y en 2003 los monumentos naturales Cueva Deboyu y el Tabayón de Mongayo.El municipio lavianés logró sus tres BICs entre abril de 1994 y marzo de 1995, periodo en el que se declaró El Torreón de El Condado, la Iglesia de San Nicolás de Villoria y la Casona de Los Menéndez, en La Aldea.Por último, Sobrescobio cuenta con el Monumento Natural de la Ruta del Alba, que fue declarado en 2001 y es uno de los 39 que están distribuidos por la geografía asturiana y uno de los cinco que tienen las comarcas mineras.

Refranes mes de Xunetu

Niebla nos valles, sol nos cordales
Cuandu las vacas van al altu, buen tiempu; cuandu van abaju, mal tiempu
Si las vacas pastian lloviendo, al día siguiente, mal tiempo
Si las vacas madrugan a pastiar, anuncian temporal
Si las vacas no madrugan, buen tiempo auguran
Sol madrugaor y cura callejeru, nin sol duraeru, nin cura buenu
Julio brillante, año abundante
Si llueve pe la madalena, la cosecha sera güena
Si la Madalena tien capa, non dejes la tuya´n casa; si la Madalena no la tien la tuya también
Hasta Santa Isabel tien fabes el que quier
De Virgen del Carmen A Virgen de la Ascensión los sesos se derriten al sol
Por Santa Magdalena, la avellana está llena Agua por Santa Marina, toda ya pan ya farina
El que quiera tener buena cordeirina, que la´squile´n Santa Marina
El día de Santu Tomás duermen los burros hasta que nun quieren más
El día Santu Tomás una tripa y ná mas
El día de Santiago tira la mosca la vaca y gárrala´l caballo
Quien va Santiago y no al Salvador, sirve al criado y deja al Señor
Si lluve entre Santiago y Santa Ana, rica ye España
Per Santiago y Santa Ana moyarás la raíz y la rama
Per Santiago y Santa Ana, Santiago lleme y Santa Ana apaña
Entre Santiago y Santana, se "engendra" la castaña
Si llueve per Santa Ana, el maíz grana
To los coxos van pa Santa Ana, allá voy co la mió pata galana
Cuando Santa Ana pon la toca, agua y non poca
Si vien el agua por Santa Cristina, coge´l picón y camina, y si vien por Ventana,  coge´l picón y salla

Mas refranes asturianos enel siguiente enlace:

Las mejores playas para bucear en Asturias

Adrenalina, sol y playa. Para muchos una combinación perfecta de emociones. Las actividades acuáticas son una divertida manera de combatir el calor del verano y el Principado cuenta con privilegiados enclaves para llevarlas a cabo, entre ellas el buceo. El mar cantábrico encierra en su seno magníficos rincones para sumergirse en las profundidades marinas y descubrir su fondo en todo su esplendor, por lo que aquí van algunas recomendaciones dentro de la comunidad.


Playa del Silencio (Cudillero)

Se trata de una zona submarina de difícil acceso, ya que solo puede realizarse desde el propio arenal, considerado por muchos como uno de los más bonitos de toda la región. Para adentrarse en las profundidades y asistir al espectáculo que se extiende en el fondo marino, se debe tener en cuenta que hay que descender bastantes peldaños de piedras, por lo que el peso del equipo de submarinismo puede suponer que más de uno decida echarse atrás.  La vegetación es uno de los mayores atractivos de este escondrijo subacuático, haciendo que todas las dificultades que reviste llegar hasta este punto merezcan la pena.

 

Playa de Oleiros, en Cudillero 

Próxima también al pueblo de Salamir y a un área recreativa, es una maravillosa ensenada natural en forma de concha, con cantos rodados y una arena tostada que contrasta con sus cristalinas aguas color turquesa. Con el encanto añadido de una desembocadura fluvial, es como perderse en medio del paraíso. Aunque la bajada no es del todo accesible merece la pena el esfuerzo para sumergirse en sus aguas tranquilas y cristalinas, dignas de postal.

 

Cañones de Oviñana, Cudillero 

Cerca del Faro de Video está uno de los puntos de buceo más populares del occidente asturiano. El punto desde el que se puede comenzar la inmersión es el propio puerto de Oviñana, desde donde una cuesta marca la zona donde se puede entrar caminando al mar. Moverse por los pasillos de este lugar permite descubrir una gran variedad de fauna marina, como las esponjas, sargos, moluscos, o lubinas, sin olvidar la flora que se muestra como un espléndido bosque de algas.

 

Playa de Merón, en Villaviciosa 

Recóndita y flanqueada por pedreros, es muy tranquila y perfecta para la pesca y el buceo. En plena marina de Villaviciosa, Merón, con su arena tostada y su estilo de cala asturiana, es un sitio más que idóneo para encontrar fósiles y alguna que otra sorpresa jurásica.

 

Cabo Peñas, Gozon 

El buceo en el Cabo Peñas tan solo puede realizarse contadas veces al año y siempre a bordo de una embarcación. Situado en la mancomunidad homónima, formada por los concejos de Gozón y Carreño, es uno de los parajes más increíbles de Asturias, y no menos son los restos que se esconden bajo sus aguas. Debido al estado salvaje que muestra el mar en este punto, el hecho de poder bucear en este enclave ya es un logro, por la exclusividad que el Cantábrico otorga a los afortunados submarinistas que disfruten de esta zona privilegiada.

 

Playa de Quintana o Plumineru (Valdés).

La soledad del paraje invita al solaz, a la pesca, a la serenidad total. Se llega fácilmente desde la localidad de Quintana, aunque hay que hacerlo a pie. Es un alargado y estrecho pedrero de cantos rodados, encajado entre acantilados y típico de la costa occidental asturiana.

 

Playa de Porcía. El Franco.

Tiene fama de ser una de las más bellas del occidente asturiano. Jalonada por islas, con su estuario, marismas y pequeñas dunas, es refugio de aves migratorias y tiene un enorme valor paisajístico y natural, lo que le confiere especial encanto para bañistas y buceadores. Al ser semiurbana, es muy cómoda para los amantes de la playa.

 

Playa de Pormenande, en El Franco 

La playa de Pormenande es una pequeña cala de gran belleza, de menos de 200 metros de longitud y formada por bolos y grava. A pesar de ser pedregosa es muy segura, con oleaje moderado y protegida del viento. Destaca en ella a su derecha el islote El Rego, al que se puede acceder desde la playa por un pequeño tómbolo.

 

Playa Mexota, Tapia de Casariego

Es una de las joyas del occidente asturiano, un tesoro a buen recaudo de inmenso valor natural, en el que destaca el paisaje rocoso que se funde en el mar, la fina arena, las aguas cristalinas y los poderosos acantilados que la rodean…Ideal para perderse o para encontrarse.

 

Playa de Pantorga, en Tapia de Casariego 

Justo a la izquierda de esta playa penetran en el mar tres islotes consecutivos que llevan por nombre las Pantorgas. Estas hermosas formaciones rocosas trazan el límite del arenal y también sirven para darle nombre. Esta cala, que queda prácticamente cubierta en pleamar, está formada por cantos rodados y arena tostada oscura. Es semiurbana y muy segura para el baño, cuenta con buenos accesos y se ha convertido en un lugar idóneo para practicar pesca deportiva, windsurf o buceo. Entre los islotes se han descubierto especies protegidas singulares de esta zona.

Como se fai el Quesu d'Urbiés

Llograse de lleche crudo y entero de vaca. Asitiar en recipientes de boca ancha, d'unos diez llitros de capacidá y déxase en reposu, ensin añedir cuayo nin formientu.
Trescurríu un día retírase, con muncho curiáu, la nata, capa de grasa que llexa na superficie de la lleche y que se va emplegar na ellaboración de mantequilla o pa otros usos. Esti procesu repitir mientres cuatro o cinco díes. La lleche vase coagulando amodo de forma natural por acción de los mesmos microorganismos que la lleche yá contien.
La cuayada ruémpese, estrayer el sueru y ponse nunes bolses de filo a esmucir nun sitiu frescu y ventilado.
Al cabu de, aprosimao, una selmana toma la masa yá seco y asítiase nun recipiente de madera denomináu bacica y cúbrese con una gasa pa protexela de los insectos. En díes socesivos van añediéndose nueves cuayaes a esta bacica, entemeciendo y amasando bien pa llograr una masa uniforme. A la fin de cada unu de los agregos, la masa vuelve cubrir cola gasa y acútase.
Cuando s'algamaron los trés cuartes partes de la capacidá de la bacica añede la sal y amásase y amiestu bien empecipiándose'l procesu de madurecíu del quesu. Hai ellaboradores que realicen en saláu directamente na lleche de primeres del procesu.
El procesu de maduración dura ente seis y nueve meses y el  quesu permanez na bacica, remover cada diez o quince díes y de esta forma consiguir que maureza tou coles mesmes. Esto evita que se forme corteza y que los microorganismos que se depositen na superficie del quesu incorporar a la masa.
Al nun contener apenes grasa'l quesu non amarillea y pocu apoco va faciéndose cada vez más pastosu y d'aspeutu cada vez más nidiu de la que se va acentuando'l sabor. Tamién mientres esti procesu produz la degradación y destrucción de les proteínes de la lleche y que prácticamente nun esisten nesti quesu.
A la fin d'estos 6-9 meses el quesu va tar llistu. Cuanto más se tarde en consumir  va tener un  sabor más fuerte o picante.


Castellano
Se obtiene de leche cruda y entera de vaca. Se coloca en recipientes de boca ancha, de unos diez litros de capacidad y se deja en reposo, sin añadirle cuajo ni fermento.
Transcurrido un día se retira, con mucho cuidado, la nata, capa de grasa que flota en la superficie de la leche y que se empleará en la elaboración de mantequilla o para otros usos. Este proceso se repite  durante cuatro o cinco días. La leche se va coagulando lentamente de forma natural por acción de los propios microorganismos que la leche ya contiene.
La cuajada se rompe, se le extrae el suero y se pone en unas bolsas de hilo a escurrir en un sitio fresco y ventilado.
Al cabo de, aproximadamente, una semana se toma la masa ya seca y se coloca en un recipiente de madera denominado artesa y se cubre con una gasa para protegerla de los insectos. En días sucesivos se van añadiendo nuevas cuajadas a esta artesa, mezclando y amasando bien para lograr una masa uniforme. Al final de cada uno de los añadidos, la masa se vuelve a cubrir con la gasa y se reserva.
Cuando se han alcanzado las tres cuartas partes de la capacidad de la artesa se añade la sal y se amasa y mezcla bien iniciándose el proceso de madurado del queso. Hay elaboradores que realizan en salado directamente en la leche al principio del proceso.
El proceso de maduración dura entre seis y nueve meses y  el queso permanece en la artesa, removiéndolo cada diez o quince días y de esta forma conseguir que madure todo al mismo tiempo. Esto evita que se forme corteza y que los microorganismos que se depositan en la superficie del queso se incorporen a la masa.
Al no contener apenas grasa el queso no amarillea y poco apoco se va haciendo cada vez más pastoso y de aspecto cada vez más suave al tiempo que se va acentuando el sabor. También durante este proceso se produce la degradación y destrucción de las proteínas de la leche y que prácticamente no existen en este queso.
Al final de estos 6-9 meses el queso estará listo. Cuanto más se tarde en consumir  tendrá  un sabor más fuerte o picante.




Urbies, mi bella aldea

Urbiés mi bella aldea,
donde el aire es mas puro
y la vide se recrea
mirando al valle profundo.
Por montañas coronada
y fértil vega a sus pies
de verdes prados rodeada,
ese es mi pueblo, Urbiés.

A mi aldea II

Al despertar el alba
en ese rincón de cielo,
todo es paz y dulce calma
bienestar y sosiego.
Los pájaros que son miles
con sus trinos te despiertan
y se bebe la alegría
al saludar al día
con la ventana abierta.
Es la aldea de mis sueños
de mis desvelos y afanes
eso eres tu Urbies,
siempre presente en mis planes.
Te llevo en el corazón
como una joya escondida
y eres tu la razón
que da sentido a mi vida.
Es tu suelo un rincón,
lleno de gratas sorpresas,
de la Brapía al Campón
recorriendo tus callejas,
se me ensancha el corazón
y embelesado me dejas.

Secundino 2010 (SEFER)


Viaje sentimental al valle de Turón

Laudelino Vázquez 

En aquel entós empezó a cabriame la chancia tantes vegaes repitida de que la única solución para Turón yera asitiar la compuerta d'un banzáu en Figareo y anubrilo. Cabriábame tantu, qu'a cada «foriatu» que venía de visita, entamába-y el Tour Turón -valga la redundancia-, para demostrame y demostra-yos qu'había non solo, un rincón para la mio señardá sinón tamién un verdaderu mundu por afayar y para esfrutar:
Empezaba'l viaxe en Peñule, ende onde asitiaron un preciosu mapa de cerámica, qu'anuncia la entrada del Valle. Onde s'atopaba la ponte de Peñule, aprovechaba para amosar al viaxeru'l paséu y recorda-yos qu'antes yera vía pola que transitaben les máquines de vapor con aquellos coches de madera nos qu'inda viaxé dalguna vegada hasta La Cuadriella. Unu d'esos maquinistes, Bertier, yera un personaxe xenial, capaz con una xaronca de percusión, d'improvisar cualesquier coplilla sobre la marcha, solía parar la máquina y baxase a tomar un campanu» n'unu de los chigres próximos a la vía hasta que dalgún d'esos que tou lo faen pol to bien, decidió informar al capataz, d'apellíu Labrante, de tan sana costume. Cuando'l capataz afayó airáu, que del maquinista se ventilaba tranquilamente el «vasín», dirixir escontra él con ánimu de despidilo. Nesi momentu, y pa sorpresa de tolos presentes, Bertier violu, tiróse de rodíes y clamando escontra'l cielu recitó: «Madre que tas nel cielu / que tou lo sabes / que tou lo ves / Dime quien foi'l hijoputa, el cascante / Que-y dixo a Labrante / onde ta Bertier». Obviamente, el capataz abondo tuvo con aguantar la risa y salir con dignidá del chigre.
En La Cuadriella, esviábame colos mios turistes pa lleva-yos hasta la entrada de Santu Tomás, pa empezar col llau tráxicu del viaxe, porque Turón foi por sobre toles coses, mina. Y los que la conocimos sabemos que dio muncha vida, pero tamién traxo muncha muerte. En Santu Tomás, n'agostu de 1967 fueron once los mineros que perdieron la vida. Y la mula. Recordába-yos el datu, porque l'únicu superviviente foi'l mio vecín Valentín. Un rapazón orixinariu del conceyu d'Ayer, que pa tolos neños d'entós, convertir nuna especie de Supermán. Un héroe capaz de sobrevivir nuna traxedia na que morrió hasta la mula ¿De qué pasta taba fechu, de qué pasta faíen los homes, los mineros d'esi tiempu?
Llevábalos depués hasta Vegalafonte, pa escaecer la traxedia, y amosa-yos el camín que siguía cola mio mula pa partir el pan d'acaldía. Amosába-yos el chigre onde me paraba a comer y recordábalos cómo alcordé cola dueña, comer por venti duros porque «total, ye echar una cuchará más al cocíu». O siquier, eso dixo'l primer día, pero a los seis meses cuando lu anuncié que nun siguía col trabayu, miróme de riba abaxo, asegurándose qu'en mi se cumplió'l dichu «de lo muncho que los cuerpos pueden llegar a dar de sí» porque'l míu diera enforma, y espetóme aquello de «yo dicía que yera echar una cuchará más nel cocíu, pero hai-lu que come con garfilla, y eso son muches cucharaes» en clara referencia al mio vezu de comer los platos de cocíu de dos en dos y el compangu hasta que me lo quitar de la mesa.
Baxábamos depués la Rebaldana, segunda parada nel el mio itinerariu tráxicu, porque ellí, nel 61, matóse'l mio tíu Senén. Ellí trabayó'l mio padre hasta qu'un accidente brutal casi lu dexa inútil pa tola vida, y ellí anduvi colos rapazos de «Cuartu Mileniu» buscando una pantasma por non fae-y casu al paisanu del chigre qu'aportunaba en «que mira qu'hai pantasmes perhí y vais buscar al únicu que nun hai dios que lu tope». Parada nel castillete d'Espinos, y otra vuelta de rosca a la traxedia en Fortuna. Ellí onde un monumentu y un centru d'interpretación recuérdanos la barbarie, la degradación a la que puede llegar el ser humanu, en contraste cola capital del mio mundu máxicu que ta ende al llau: Villandio, el llugar nel que naciera si dexárenme escoyer. Ellí entá se sostien de milagru la casa na que viví, convertida en gallineru, col so suelu de tierra, la memoria de la mio madre colos calderos d'agua na cabeza, el paraísu nel que galopiar a llombu del gochu, que preferió estamparme contra la paré en llugar d'aceptar l'adomadura. Ellí «engañaba» a Gina y Carmen, los dos bendites tíes del mio padre que faíen como que me creíen cuando-yos dicía que «el médicu yá me quitar el réxime y diz que cocíu non, pero chorizu, tocín y morciella pueo comer lo que quiera» y claro, dábenme chorizu y tocín y morciella y depués dos selmanes de santa foria. Y sobremanera, ellí yera, onde esperaba al mio padre cuando volvía de la mina y xubíame en brazos y dábame el cachu de bocáu que guardaba de la mina, porque nada sabe tan bien como lo que vien de la mina. Y nada ye meyor que los brazos del to padre, porque entós, el mundu yera perfectu. Pa mi lo yera, y por eso escoyí ser de Villandio anque nun naciera ellí.
Inda había que xubir hasta'l Monumentu al Mineru, allá enriba en Urbiés, onde un día propúnxi-yos un plan al conceyal del ramu pa entamar una especie de percorríu oficial, empezar per meter a la xente dientro d'una vagoneta y amosa-yos nuna película lo que foi la mina, la Revolución del 34 única y nuesa para bien y pa mal, y entama-yos les rutes poles que los guerrilleros que creyeron na llibertá hasta'l final dexaron les sos vides. Y más munches más coses, pero toos tenemos de comer y entós a toos llevar a Casa Nando porque en nengún llugar cómese más, meyor, nin más baratu, y anque-yos avises qu'hai que dexar llugar al postre, nun se dan cuenta de la realidá hasta que tienen qu'enfrentase a los seis tipos de tarta, turonesa incluyida, y los borrachinos, y hasta les fieres que s'atreven col quesu de Urbiés, que los hai. Foi cuando empecé a pensar que si en toles escursiones, tol mundu salía encantáu de la visita al Valle de Turón, pa mi acabáronse convirtiendo en dalgún de los meyores momentos de la mio vida, asina que cada vez que llevaba visitante a percorrer el mio valle, al acabar, y por si yera la última vegada y nun había una nueva oportunidá, poníame a tararear pa dientro l'únicu cantar capaz de faeme llorar: Santa Bárbara Bendita. Quiciabes por tola xente que la mina llevóse, por tolos que fueron quedándose nel camín, polos qu'aguanten entá suañando con tiempos que nun van volver. Quiciabes porque Turón foi, ye y va ser per siempres la mina, y la mina ye como una muyer, como esa única muyer a la que nun vas poder dexar de querer pase lo que pase, teas onde teas, porque esa muyer y esa mina siempres dan más vida de la que quiten; quiciabes por eso mientres tarareaba «Santa Bárbara Bendita, tralaralara, tralará?» me empapizaba per fora enforma dacuando, otres un poco menos, pero siempres, d'ende adientro, d'esi sitiu que dicen que se llama alma, les llárimes calientes, enchiéndome, de tala manera, que toi seguro que si dalgún día, daquién fixera'l famosu banzáu con qu'amenacien soterrar el mio valle, ser atoparía cola sorpresa de que l'agua sería salada. Bien salada, porque sé que munchos, munchos, munchos, duel-yos el valle de Turón tanto como a mi.


Castellano
En aquel entonces comenzó a cabrearme la broma tantas veces repetida de que la única solución para Turón era colocar la compuerta de un pantano en Figaredo e inundarlo. Me cabreaba tanto, que a cada «foriatu» que venía de visita, le organizaba el Tour Turón -valga la redundancia-, para demostrarme y demostrarles que había no solo, un rincón para mi nostalgia sino también un verdadero mundo por descubrir y para disfrutar:
Empezaba el viaje en Peñule, ahí donde colocaron un precioso mapa de cerámica, que anuncia la entrada del Valle. Donde se encontraba el puente de Peñule, aprovechaba para mostrar al viajero el paseo y recordarles que antes era vía por la que transitaban las máquinas de vapor con aquellos coches de madera en los que todavía viajé alguna vez hasta La Cuadriella. Uno de esos maquinistas, Bertier, era un personaje genial, capaz con una rana de percusión, de improvisar cualquier coplilla sobre la marcha, solía parar la máquina y bajarse a tomar un «campanu» en uno de los chigres próximos a la vía hasta que alguno de esos que todo lo hacen por tu bien, decidió informar al capataz, de apellido Labrante, de tan sana costumbre. Cuando el capataz descubrió airado, que del maquinista se ventilaba tranquilamente el «vasín», se dirigió hacia él con ánimo de despedirlo. En ese momento, y para sorpresa de todos los presentes, Bertier le vio, se tiró de rodillas y clamando hacia el cielo recitó: «Madre que estás en el cielo / que todo lo sabes / que todo lo ves / Dime quien fue el hijoputa, el cascante / Que-y dijo a Labrante / onde está Bertier». Obviamente, el capataz bastante tuvo con aguantar la risa y salir con dignidad del chigre.
En La Cuadriella, me desviaba con mis turistas para llevarles hasta la entrada de Santo Tomás, para comenzar con el lado trágico del viaje, porque Turón ha sido por sobre todas las cosas, mina. Y los que la conocimos sabemos que dio mucha vida, pero también trajo mucha muerte. En Santo Tomás, en agosto de 1967 fueron once los mineros que perdieron la vida. Y la mula. Les recordaba el dato, porque el único superviviente fue mi vecino Valentín. Un rapazón originario del concejo de Aller, que para todos los niños de entonces, se convirtió en una especie de Supermán. Un héroe capaz de sobrevivir en una tragedia en la que murió hasta la mula ¿De qué pasta estaba hecho, de qué pasta se hacían los hombres, los mineros de ese tiempo?
Les llevaba luego hasta Vegalafonte, para olvidar la tragedia, y mostrarles el camino que seguía con mi mula para repartir el pan de cada día. Les mostraba el bar donde me paraba a comer y les recordaba cómo acordé con la dueña, comer por veinte duros porque «total, ye echar una cuchará más al cocido». O al menos, eso dijo el primer día, pero a los seis meses cuando le anuncié que no seguía con el trabajo, me miró de arriba abajo, asegurándose que en mí se había cumplido el dicho «de lo mucho que los cuerpos pueden llegar a dar de sí» porque el mío había dado mucho, y me espetó aquello de «yo decía que era echar una cuchará más en el cocido, pero hay-lu que come con garfilla, y eso son muches cucharaes» en clara referencia a mi hábito de comer los platos de cocido de dos en dos y el compango hasta que me lo quitaba de la mesa.
Bajábamos luego la Rebaldana, segunda parada en el mi itinerario trágico, porque allí, en el 61, se mató mi tío Senén. Allí trabajó mi padre hasta que un accidente brutal casi lo deja inútil de por vida, y allí anduve con los muchachos de «Cuarto Milenio» buscando un fantasma por no hacerle caso al paisano del chigre que insistía en «que mira que hay fantasmas por ahí y vais a buscar al únicu que no hay dios que lu tope». Parada en el castillete de Espinos, y otra vuelta de rosca a la tragedia en Fortuna. Allí donde un monumento y un centro de interpretación nos recuerda la barbarie, la degradación a la que puede llegar el ser humano, en contraste con la capital de mi mundo mágico que está ahí al lado: Villandio, el lugar en el que hubiera nacido si me hubiesen dejado elegir. Allí aún se sostiene de milagro la casa en la que viví, convertida en gallinero, con su suelo de tierra, la memoria de mi madre con los calderos de agua en la cabeza, el paraíso en el que galopar a lomo del gochu, que preferió estamparme contra la pared en lugar de aceptar la doma. Allí «engañaba» a Gina y Carmen, las dos benditas tías de mi padre que hacían como que me creían cuando les decía que «el médicu ya me quitó el régimen y diz que cocido no, pero chorizu, tocín y morcilla pueo comer lo que quiera» y claro, me daban chorizo y tocino y morcilla y luego dos semanas de santa diarrea. Y sobre todo, allí era, donde esperaba a mi padre cuando volvía de la mina y me subía en brazos y me daba el trozo de bocadillo que guardaba de la mina, porque nada sabe tan bien como lo que viene de la mina. Y nada es mejor que los brazos de tu padre, porque entonces, el mundo era perfecto. Para mí lo era, y por eso elegí ser de Villandio aunque no naciera allí.
Todavía había que subir hasta el Monumento al Mineru, allá arriba en Urbiés, donde un día les propuse un plan al concejal del ramo para organizar una especie de recorrido oficial, empezando por meter a la gente dentro de una vagoneta y mostrarles en una película lo que fue la mina, la Revolución del 34 única y nuestra para bien y para mal, y organizarles las rutas por las que los guerrilleros que creyeron en la libertad hasta el final dejaron sus vidas. Y más muchas más cosas, pero todos debemos comer y entonces a todos los llevé a Casa Nando porque en ningún lugar se come más, mejor, ni más barato, y aunque les avisas que hay que dejar lugar al postre, no se dan cuenta de la realidad hasta que tienen que enfrentarse a los seis tipos de tarta, turonesa incluida, y los borrachinos, y hasta los fieras que se atreven con el quesu de Urbiés, que los hay. Fue cuando empecé a pensar que si en todas las excursiones, todo el mundo salía encantado de la visita al Valle de Turón, para mí se acabaron convirtiendo en alguno de los mejores momentos de mi vida, así que cada vez que llevaba visitante a recorrer mi valle, al acabar, y por si era la última vez y no había una nueva oportunidad, me ponía a tararear para dentro la única canción capaz de hacerme llorar: Santa Bárbara Bendita. Quizás por toda la gente que la mina se llevó, por todos los que fueron quedándose en el camino, por los que resisten aún soñando con tiempos que no volverán. Quizá porque Turón fue, es y será por siempre la mina, y la mina es como una mujer, como esa única mujer a la que no podrás dejar de querer pase lo que pase, estés donde estés, porque esa mujer y esa mina siempre dan más vida de la que quitan; quizás por eso mientras tarareaba «Santa Bárbara Bendita, tralaralara, tralará?» me empapizaba por fuera mucho a veces, otras un poco menos, pero siempre, de ahí adentro, de ese sitio que dicen que se llama alma, las lágrimas calientes, desbordándome, de tal manera, que estoy seguro que si algún día, alguien hiciera el famoso pantano con que amenazan enterrar mi valle, ser encontraría con la sorpresa de que el agua sería salada. Muy salada, porque sé que muchos, muchos, muchos, les duele el valle de Turón tanto como a mí.

Laudelino Vázquez 


La rehabilitación del Polvorín del Pozo Espinos

Los miembros del grupu d'arqueoloxía industrial de l'Asociación Cultural y Minero Santa Bárbara de Mieres -conocíos como los '*marines' del Patrimoniu- remataron la rehabilitación del antiguu polvorín del pozu Espinos, en Turón. Los trabayos de recuperación empezaron a principios del pasáu mes de febreru y esta selmana instalaron l'elementu característicu de tolos sos trabayos. #Tratar del panel informativu qu'esplica la importancia patrimonial del elementu, la so antigua función dientro del sistema mineru del valle y la so hestoria.
Ye unu llabor, como señala José Luis Sotu, componente del grupu, que se realiza de forma desinteresada para la protección y caltenimientu de los elementos mineros esistentes na contorna. L'actuación sigue, d'esta miente, l'exemplu de los trabayos de recuperación patrimonial realizaos por esta agrupación que cunta na so haber con obres similares como foi la restauración del campusantu protestante de La La Rebollá -venceyáu a l'antigua Fábrica de Mieres-, la bocamina amiesta del Cantar la Escrita (de mediaos del sieglu XIX), o la rehabilitación del carcavón de La *Rebaldana, en Turón, xuntu al pozu Santa Bárbara. La intención ye que'l polvorín pueda visitase como'l restu d'elementos.
La importancia d'esti polvorín #centrar na fecha de la so construcción. La so construcción orixinal remató en mayu de 1934 y tenía capacidá para allugar unos 10.000 detonadores y una tonelada de dinamita. La hestoria sigue'l so cursu hasta la revolución d'ochobre d'ese mesmu añu, cuando s'usó'l material ende almacenáu para alimentar el movimientu armando na zona. Los componentes de l'asociación, de forma paralela a los trabayos de llimpieza y restauración, realizaron una investigación histórica para conocer tolos detalles.
Lo qu'agora se conoz ye que, daquella, el polvorín cuntaba con una pequenu chabolu que faía les funciones de garita para un guarda de seguridá. El pozu Espinos ye unu de los meyores exemplos d'esplotación hullera enserto nel curiosu valle. Data de la década de 1920 y foi *promovido pola firma de capital vascu Hulleres de Turón. Ye una obra d'inxeniería que la so amenorgada escala y la so restauración dexen entender el funcionamientu d'estes instalaciones y lo que foi la hestoria industrial de la zona. Nel cortil atopa l'Aula d'Interpretación, que s'acovez na antigua llampistería y ye el puntu de partida de la visita empuesta, xuntu col accesu a un mirador.
Enllazáu cola Vía Verde del Valle, dientro del Paisaxe Protexíu de les Cuenques Mineres, el percorríu piatonal afaya al visitante diverses pieces d'interés históricu-industrial nuna redolada de gran calidá ambiental. José Luis Sotu señala que «en tou esti percorríu hai un gran númberu d'elementos que merez la pena ser amosaos y de ende esti proyectu que mientres estos meses llevemos a cabu».


Castellano
Los miembros del grupo de arqueología industrial de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara de Mieres -conocidos como los 'marines' del Patrimonio- han culminado la rehabilitación del antiguo polvorín del pozo Espinos, en Turón. Las trabajos de recuperación comenzaron a principios del pasado mes de febrero y esta semana han instalado el elemento característico de todos sus trabajos. Se trata del panel informativo que explica la importancia patrimonial del elemento, su antigua función dentro del sistema minero del valle y su historia.
Es una labor, como señala José Luis Soto, componente del grupo, que se realiza de forma desinteresada para la protección y conservación de los elementos mineros existentes en la comarca. La actuación sigue, de este modo, el ejemplo de los trabajos de recuperación patrimonial realizados por esta agrupación que cuenta en su haber con obras similares como fue la restauración del cementerio protestante de La Rebollada -vinculado a la antigua Fábrica de Mieres-, la bocamina anexa del Canto la Escrita (de mediados del siglo XIX), o la rehabilitación del socavón de La Rebaldana, en Turón, junto al pozo Santa Bárbara. La intención es que el polvorín se pueda visitar como el resto de elementos.
La importancia de este polvorín se centra en la fecha de su construcción. Su construcción original finalizó en mayo de 1934 y tenía capacidad para albergar unos 10.000 detonadores y una tonelada de dinamita. La historia sigue su curso hasta la revolución de octubre de ese mismo año, cuando se usó el material ahí almacenado para alimentar el movimiento armando en la zona. Los componentes de la asociación, de forma paralela a los trabajos de limpieza y restauración, realizaron una investigación histórica para conocer todos los detalles.
Lo que ahora se conoce es que, por entonces, el polvorín contaba con una pequeña chabola que hacía las funciones de garita para un guarda de seguridad. El pozo Espinos es uno de los mejores ejemplos de explotación hullera inserto en el atractivo valle. Data de la década de 1920 y fue promovido por la firma de capital vasco Hulleras de Turón. Es una obra de ingeniería cuya reducida escala y su restauración permiten comprender el funcionamiento de estas instalaciones y lo que fue la historia industrial de la zona. En el recinto se encuentra el Aula de Interpretación, que se cobija en la antigua lampistería y es el punto de partida de la visita guiada, junto con el acceso a un mirador.
Enlazado con la Vía Verde del Valle, dentro del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, el recorrido peatonal descubre al visitante diversas piezas de interés histórico-industrial en un entorno de gran calidad ambiental. José Luis Soto señala que «en todo este recorrido hay un gran número de elementos que merece la pena ser mostrados y de ahí este proyecto que durante estos meses hemos llevado a cabo».




En Memoria de Secundino Fernandez (SEFER)

''Canto a Urbiés''
¡Es tanta tu belleza! ¡tus colores tantos!que no acierto a describir en mi torpeza tanta hermosura.
¡Son muchos tus encantos!y me quedo embelesado al contemplarlos, pues aunque los ojos del cuerpo estén cerrados tengo para verte los del alma si estoy lejos.
''Urbiés lo que fuiste y lo que eres.
'' Volver a verte me llena de gozo,pero al recorrer tus caminos me entristece. Cuando estoy lejos, te recuerdo como eras al pisar tu suelo, la cruda realidad,se hace presente.
¿Donde están tus gentes? ¿donde tus ganados? al mirar las vegas, no se comprende lo que eran fértiles vergeles hoy todo son prados. No se cosecha la ''escanda'', '' les fabes'' y ''la borona'' no se escucha el canto del gallo ni los ladridos del perro, ni el bulliciu de los ''guajes'' de la escuela cuando están en el recreo. Pero tu alma bulle en mi corazón, te quiero, tanto como te recuerdo.
Las bellezas de los montes que te abrazan, los prados sin ganados, medio abiertos. Guardo en lo intimo de mi alma aquellos bellos recuerdos, los amigos de la infancia, los amores que yo tuve, ¡los primeros!
Recuerdo el trabajo de la mina,el tesón, la constancia y la honradez de los mineros, por eso es tan grande mi amor por ti,que pido descansar algún día,en tu camposanto o cementerio.

Secundino Fernandez (SEFER) 



Urbiés mi bella aldea,
donde el aire es mas puro
y la vide se recrea
mirando al valle profundo.
Por montañas coronada
y fértil vega a sus pies
de verdes prados rodeada,
ese es mi pueblo, Urbiés.

A mi aldea II

Al despertar el alba
en ese rincón de cielo,
todo es paz y dulce calma
bienestar y sosiego.
Los pájaros que son miles
con sus trinos te despiertan
y se bebe la alegría
al saludar al día
con la ventana abierta.
Es la aldea de mis sueños
de mis desvelos y afanes
eso eres tu Urbies,
siempre presente en mis planes.
Te llevo en el corazón
como una joya escondida
y eres tu la razón
que da sentido a mi vida.
Es tu suelo un rincón,
lleno de gratas sorpresas,
de la Brapía al Campón
recorriendo tus callejas,
se me ensancha el corazón
y embelesado me dejas.

Secundino 2010 (SEFER)


Cinco rutas inolvidables para disfrutar Asturias en familia


No es ningún secreto que Asturias es uno de los destinos estrella para el turismo familiar. La gran variedad de actividades al aire libre, sus míticas montañas, su deliciosa gastronomía, las irresistibles playas que bañan su costa y sus coloridos pueblos marineros sitúan al Principado en el punto de mira de muchos españoles para las próximas vacaciones.
Prepara la cámara de fotos, saca tus zapatillas de montaña y llena la cantimplora porque te proponemos a recorrer algunas de las rutas más espectaculares de Asturias en familia. No se nos ocurre un plan mejor para recuperar esa libertad de la que nos hemos visto privados durante los últimos meses. ¿Te apuntas?

Senda del Oso

Osos, rocas, vegetación y bonitos paisajes es lo que podemos encontrar en la Senda del Oso, una de las vías verdes más famosas de España. Sigue el trazado de un antiguo tren minero y en su camino atraviesa varios desfiladeros, puentes y hasta 30 túneles, pero lo que la convierte en una de las actividades favoritas para hacer en familia es su sencillo desnivel.
El descenso comienza en Entrago, el punto más alto del recorrido, y termina en Villanueva, un tranquilo pueblecito a orillas del río Trubia. A lo largo de la ruta se atraviesan cuatro concejos: Quirós, Santo Adriano, Proaza y Teverga, que forman la denominada comarca de los Valles del Oso. Además, esta zona es el refugio de una de las últimas poblaciones de oso pardo cantábrico.
Uno de los grandes alicientes de esta senda cicloturística es acercarse a la Casa del Oso para ver a Paca y Molina, dos osas en semilibertad rescatadas del monte por motivos de salud. Una experiencia inolvidable.

Desfiladero de Las Xanas

Esta ruta es considerada la hermana peque ña de la famosa Garganta del Cares, ya que es de menor recorrido que la reina del senderismo asturiano. Sin embargo, nada tiene que envidiarle en la belleza de sus paisajes.
El desfiladero de Las Xanas es el gran favorito de muchos excursionistas por varios motivos: congrega a menos visitantes que su hermana mayor y no exige una excelente condición física para llevarla a cabo. Además, debe su nombre a unas hadas de la mitología asturiana que vivían en los ríos y los bosques, por lo que la experiencia adquiere un cariz mágico irresistible para los más pequeños de la casa.
Es un itinerario lineal de 5 kilómetros excavado en la ladera de la montaña. Sin duda, un emocionante sendero que atraviesa saltos de agua, espesos bosques, desfiladeros y túneles que harán de esta experiencia toda una aventura familiar.

Museo Jurásico

¿Quién no siente curiosidad por los dinosaurios? Esos enormes reptiles que poblaron la Tierra en el Jurásico llaman la atención tanto de niños como de mayores. Es por ello que el Museo Jurásico de Asturias (MUJA) se convierte en una de las visitas favoritas de muchas familias.
El museo, que tiene forma de huella de dinosaurio, acoge una de las muestras más completas y fascinantes de Europa. Sus casi 2.500 metros cuadrados nos adentran en la forma de vida de estos fascinantes animales que poblaron la costa asturiana hace millones de años. Ubicado en la Rasa de San Telmo, el MUJA presume de unas excelentes vistas de la costa y de su paisaje jurárisco. Un lujo para la vista.

Ruta a la Olla de San Vicente

Una de las mayores recompensas después de una caminata es llegar a una poza de agua cristalina donde ponerte a remojo. Esto es posible en la ruta a la Olla de San Vicente, un sencillo recorrido de apenas una hora con premio al final. ¡Irresistible!
Este camino comienza en el último tramo del río Dobra, un pequeño torrente que nace en la vertiente leonesa de los Picos de Europa, y desemboca en el conocido río Sella. La sencillez del camino (es idónea para ir con niños, pero mejor olvidarse de los carros) y su buena señalización son las mejores cartas de presentación de esta atractiva ruta familiar.

La magia del Camín Encantau

Si te gustan las leyendas y las historias mitológicas, el Camín Encantau no puede faltar en tus planes por Asturias de este verano. Este mágico sendero discurre a través de los increíbles paisajes del valle de Ardisana y de la sierra del Cuera.
A lo largo de este sencillo camino circular de 10 kilómetros, es fácil encontrarse con figuras mitológicas talladas en madera como El hombre del saco, el Diablo burlón, el Nuberu, el Segador, El Cuélebre o la Castañera. Es la mejor forma de conocer con los niños la fascinante mitología del Principado.

De Fartures por Urbies


Si'l platu estrella de la gastronomía del Principáu ye la fabada, son munchos los que, sicasí, esfruten más con un bon pote asturianu. Los sos defensores alieguen qu'ésti, amás de llevar fabes y compangu (chorizu, morciella y llacón), inclúi berza, que lo fai más dixestivu. Vas Poder probalo en cualquier restorán del llugar.

Onde comer:  
L'Hotel - Restorán Ca Migio: Allugáu en Urbiés, n'alto del Gomial, enllaz natural de tres concejo esta rexentáu pol fíu de Migio, Luis Angel y na cocina la so madre Vitorina ye quien pon tol so saber al serviciu del visitante. Más de treinta año d'esperiencia respuenden por la excelencia d'esti restorán. Ellaboren cocina tradicional asturiana que se sirve nos sos dos amplios salones pudiendo atopar gran variedá en carnes (caza,corderu a la estaca,cabritu) y pexes. Pa los postres dende los más caseros hasta'l autentico quesu de Urbiés.Celebra'l 23 de febreru, (peracabo domingu del mes) la tradicional xornada gastronómica del Pote Asturianu. Mientres la mesma fai entrega a una persona que destacara pola so promoción, defensa, etc... del valle de Turón, del Pote d'Oru. 
Más información: http://www.casamigio.es .

Restorán Ca Nando: Rexentáu por Fernando y Berta, herederos de Nando y Pacita, que crearon el Restorán Casa Nando onde muncha xente tráilu formosos alcordances (día de la so boda) y la Pista Maria Carolina. Esta asitiáu nel centru de Urbiés, a lo poco d'entrar, na mesma carretera, según xubes a mano derecha. Cuenta con una carta bien variada de carnes y pexes y van faer de cualesquier comida una autentica fiesta. Exemplu de dellos platos: pote de castañes garbanzos con langostinos, ‘fabes’ con mariscu y con corzu y xabalín; cabritu o un lechazo; pixin o llinguáu rellenu. Gran variedá de postres caseros: casadielles, natilles, frisuelos y quesu de Urbiés.
Bon probecho.


Castellano:
Si el plato estrella de la gastronomía del Principado es la fabada, son muchos los que, sin embargo, disfrutan más con un buen pote asturiano. Sus defensores alegan que éste, además de llevar fabes y compango (chorizo, morcilla y lacón), incluye berza, que lo hace más digestivo. Podrás probarlo en cualquier restaurante del lugar.

Donde comer:  
El Hotel - Restaurante Casa Migio Ubicado en Urbiés, en Alto del Gomial, enlace natural de tres concejos esta regentado por el hijo de Migio, Luis Angel y en la cocina su madre Vitorina es quien pone todo su saber al servicio del visitante. Más de treinta años de experiencia avalan la excelencia de este restaurante. Elaboran cocina tradicional asturiana que se sirve en sus dos amplios salones pudiendo encontrar gran variedad en carnes (caza,cordero a la estaca,cabrito) y pescados. Para los postres desde los más caseros hasta el autentico queso de Urbiés. Celebra el 23 de febrero, (ultimo domingo del mes) la tradicional jornada gastronómica del Pote Asturiano. Durante la misma se hace entrega a una persona que haya destacado por su promoción, defensa, etc... del valle de Turón, del Pote de Oro. Más información: http://www.casamigio.es .


Restaurante Casa Nando Regentado por Fernando y Berta, herederos de Nando y Pacita, que crearon el Restaurante Casa Nando donde mucha gente le trae hermosos recuerdos (día de su boda) y la Pista Maria Carolina. Esta situado en el centro de Urbiés, a lo poco de entrar, en la misma carretera, según subes a mano derecha. Cuenta con una carta muy variada de carnes y pescados y harán de cualquier comida una autentica fiesta. Ejemplo de algunos platos: pote de castañas garbanzos con langostinos, ‘fabes’ con marisco y con corzo y jabalí; cabrito o un lechazo; pixin o lenguado relleno. Gran variedad de postres caseros: casadielles, natilles, frisuelos y queso de Urbiés.
Buen probecho.